Amara Aguirre Cárdenas nació hace cinco meses. El 2 de octubre de 2026 ingresó al Hospital Simón Bolívar, en Bogotá, por una quemadura con aceite. La acompañó su mamá, Liceth Cárdenas.
Acompañar a un bebé hospitalizado es estar
Cuando el paciente es un bebé de cinco meses, acompañar no es visitar. Es estar todo el día, todos los días, sin horario y casi siempre sin relevo.
La persona que acompaña no tiene habitación propia, ni cocina, ni un lugar donde dejar sus cosas. Come cuando puede y duerme en una silla.
Esa es la situación que atiende una Sala Familiar.
Qué ofrece una Sala Familiar Casa Ronald McDonald
Las Salas Familiares funcionan dentro de los hospitales aliados, cerca de las unidades pediátricas. Son espacios donde quien acompaña puede bañarse, preparar comida, lavar ropa, guardar sus pertenencias y descansar.
Más de 86.000 niños y familias han sido acompañados en ellas desde 2001, y cada mes más de 1.000 familias las usan.
Nada de eso tiene costo para la familia.
Lo que Liceth nombró
Las personas que trabajan en la Sala Familiar describen a Amara como una bebita cariñosa, atenta y muy valiente.
Su mamá agradeció algo que no estaba en la lista de servicios:
«Gracias a todos por estar muy pendientes de mi bebé, y muy agradecida con el espacio, ya que conocimos más personas y compartimos un rato en cada visita.»
Eso es lo que una Sala Familiar también entrega: un lugar donde alguien está pasando exactamente por lo mismo y no hay que explicar nada.
El 16 de octubre, después de catorce días, Amara y su mamá salieron del hospital.
Cómo sostener este programa
Las Salas Familiares funcionan con donaciones. Cada rato que una familia pasa fuera de la habitación existe porque alguien lo sostiene.
→ Conoce las Salas Familiares de Casa Ronald McDonald Colombia
Compartimos esta historia con autorización de su familia.