Ashly tiene 8 años, es alegre, colaboradora y de una ternura que desarma. Llegó al Hospital Simón Bolívar el 26 de mayo por una parálisis facial, y desde entonces ella y su mamá, Justa del Carmen, conocen algo que pocos imaginan: lo que pesa una hospitalización prolongada.
Cuando las semanas se acumulan.
Los primeros días en un hospital se sostienen con adrenalina. Pero cuando las semanas se acumulan, el cansancio es otro. En ese momento, tener un lugar donde descansar la mente —aunque sea un rato— deja de ser un lujo y se vuelve una necesidad.
Un lugar para descansar la mente
Eso encontró Justa en la Sala Familiar Casa Ronald McDonald:
“Qué bueno que existan estos espacios en un hospital, para el beneficio de los niños y de los papás. Aquí nos hemos distraído muchísimo, porque llevamos mucho tiempo hospitalizadas.”
El respiro que sostiene a una familia
No es solo un espacio de descanso: es lo que sostiene a una familia cuando la espera se hace larga. Un lugar para que Ashly juegue y para que su mamá recargue fuerzas, sin salir del hospital.
Ashly sigue en su proceso. Y cada día que su familia encuentra ese respiro, es porque alguien como tú lo hizo posible.